Como comenté en publicaciones anteriores, durante el primer periodo de prácticas de Magisterio que realicé hace tres meses aproximadamente, tuve la oportunidad de convertirme en profe. Dentro de las limitaciones que 'dar clase' supone hoy en día, intenté que los maravillosos niños de segundo de primaria con los que compartí aula, aprendiesen de la manera más divertida posible y que todos guardásemos un buen recuerdo de mi primera experiencia docente.
Mi objetivo era que aprendiesen a distinguir y a saber colocar la diéresis en la letra u cuando va detrás de g o q. Para ello inicié la clase contándoles un cuento donde aparecían numerosas palabras con este sonido:
A continuación y tras una breve explicación, todos juntos y por grupos realizamos algunas divertidas actividades a las que dedicaron muchas ganas y dedicación.
Además, tomé a la mascota de su clase como protagonista de una breve historieta que tenían que ayudar a solucionar.
En definitiva, aunque no estoy en absoluto de acuerdo con los modelos de clase tradicional, al menos durante esta clase observé que los alumnos captaron lo que les intentaba explicar y además se divertían mientras lo hacían.



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