viernes, 31 de mayo de 2013

Una escuela diferente.

Impactante sería sin duda el adjetivo que utilizaría para describir la jornada del pasado 29 de Mayo. Como actividad fuera del horario lectivo, fue propuesta por el profesor de ODC la visita a un centro escolar público de Torrente para alumnos de entre 3 a 21 años con algún tipo de discapacidad psíquica.
He de admitir que hasta ese día ignoraba cualquier aspecto en torno a este tipo de escuelas. Desde que las hubiese con titularidad pública hasta que acogiesen una variedad tan grande de discapacidades.
Desde fuera a penas notaríamos unas pequeñas diferencias con una escuela digamos 'ordinaria': un patio, un gimnasio, aulas, el hall... Pero sin duda lo que más arriba definía como 'impactante' lo encontramos al cruzar la puerta de entrada.
El centro cuenta con 160 alumnos distribuidos en los ciclos de infantil, primaria y secundaria que abarcan las edades de 3 a 21 años con discapacidades desde el autismo hasta tetraplegias totales. Evidentemente el número de alumnos por clase no supera los 8 o 9 niños y cada aula cuenta con dos profesores. Además del personal docente, trabajan fisioterapeutas, monitores, psicólogos e incluso cuenta con los servicios de un médico. Héroes todos ellos. A medida que avanzaba nuestra visita, crecía mi admiración por todos y cada uno. Increíble la labor tan importante y difícil que desempeñan a pesar de que esta pueda pasar inadvertida a los ojos menos atentos. Enseñan a los niños todas aquellas cosas a las que los demás casi no invertimos tiempo y pensamos que es algo aprendido casi automáticamente, como el hecho de pedir un cuchillo para cortar una manzana o aprender a atarse los zapatos y a desvestirse. Además de las discapacidades que anteriormente mencionaba, las profesoras nos informaron de que la mayoría de ellos no podía comunicarse oralmente, sufrían discapacidades auditivas o visuales y tenían episodios de epilepsia. Incluso tuvimos la oportunidad de visitar dos aulas donde los niños se encontraban en sillas de ruedas o colchonetas vibratorias totalmente inmóviles y a los que las maestras tenían que estimular y cuidar como si de bebés se tratase.

Tuvimos la oportunidad de charlar con profesionales de las diferentes etapas educativas y, en concreto, el testimonio de un joven profesor de Educación física del centro me resultó bastante interesante. Hay personas cuya vocación desde el inicio de sus estudios universitarios es trabajar con personas con discapacidades. Otros que, en cambio, se sienten incapaces de afrontarse a este tipo de situaciones en su futuro laboral.  Este último era el caso de este docente, que tal y como él citó 'había llegado aquí por accidente pero tras diez años allí no cambiaría su trabajo por el de un profesor de Ed. Física cualquiera'.

Pero sin duda lo que más llamó mi atención fue el ambiente de cariño y colaboración que se respiraba en el centro y con el que el personal trataba a sus alumnos. No parecían en absoluto frustrados o enfadados como  estamos acostumbrados a ver en los institutos cuando un alumno no responde correctamente a lo que se espera de él. Siempre tenían un beso, un abrazo o una sonrisa para cada uno de los niños.

Pero para concluir y aunque mi valoración es totalmente positiva, no puedo evitar plantearme una pregunta: ¿Es realmente la mejor opción que las discapacidades se 'aíslen' en este tipo de centros? ¿No deberían, en cambio, integrarse en la medida de lo posible, los recursos personales y materiales en los colegios e institutos ordinarios?
Al fin y al cabo vivimos en una sociedad heterogénea, donde no todos tenemos las mismas capacidades y limitaciones y en la que convivimos con personas con síndrome de Down, autismo y disfunciones de todo tipo. ¿Acaso no deberían ser las aulas un reflejo de esta sociedad? ¿No sería un gran avance que desde pequeños aprendiésemos a tolerar y comprender la realidad que nos rodea?
Feliz reflexión...

domingo, 19 de mayo de 2013

El pasado miércoles día 15, los alumnos de 1º A de Magisterio tuvimos la suerte de contar con la presencia de Miguel Machi, un joven psicólogo ex alumno de nuestro profesor de Estructura Social y de la Educación.
El motivo de su visita fue ofrecernos una enriquecedora exposición acerca de la motivación docente y salidas profesionales.
Lo que parecía el augurio de una charla más con las que nos suelen saturar a los estudiantes a lo largo de nuestra vida académica, resultó un verdadero regalo para los compañeros que nos quedamos a escucharla.

Al menos a mí me sirvió para darme cuenta de que nos sentimos más libres de lo que en realidad somos.  ¿Hemos escogido realmente el camino que deseamos? ¿El que nos va a hacer felices? ¿Qué sentido tiene malgastar nuestras vidas esperando los viernes y maldiciendo la llegada de los lunes? ¿Por qué no nos damos cuenta de que no vale la pena desperdiciar 5 días a la espera de 2?
Esta reflexión, ya realmente interesante en su esencia, cobra aún mayor importancia si la realizan los docentes. ¿Cómo explicarles a los padres de nuestros alumnos que nos hemos pasado el domingo maldiciendo el encuentro con sus hijos del día siguiente? Mirándolo así lo cierto es que dejan de sorprenderme las altas cifras de fracaso escolar...
Alguien dijo alguna vez que eligiéramos un trabajo que amásemos y no tendríamos que volver a trabajar un solo día en nuestra vida. ¿Estamos de acuerdo? Y, digo yo, ¿cuántas personas aman realmente el trabajo que realizan? Me resulta inevitable pensar en todos esos ex compañeros del instituto y amigos que soñaban con ser peluqueros, artistas o dedicarse escribir novelas, y que en cambio estudian ingeniería, arquitectura, enfermería... 'porque lo que te gusta puedes tenerlo como hobbie y compaginarlo con unos estudios serios.'


¿Quién dice que ambas cosas nos sean compatibles? Pensemos, ¿por qué creemos que no lo son? ¿Quién nos lo dijo por primera vez? ¿Qué hubiese ocurrido si todos esos gafes se hubiesen callado? 

¿Qué podremos esperar de una sociedad donde priman ingenieros, médicos, administrativos y abogados que no dedican ni un ápice de pasión en lo que realizan sino que acuden a trabajar para tener después algo de comer que llevarse a la boca y que ansían con que termine su jornada laboral?

Quizá sea hora de armarnos de valentía y aprender a ser nosotros mismos.




Un ratito como profe.


Como comenté en publicaciones anteriores, durante el primer periodo de prácticas de Magisterio que realicé hace tres meses aproximadamente, tuve la oportunidad de convertirme en profe. Dentro de las limitaciones que 'dar clase' supone hoy en día, intenté que los maravillosos niños de segundo de primaria con los que compartí aula, aprendiesen de la manera más divertida posible y que todos guardásemos un buen recuerdo de mi primera experiencia docente.
Mi objetivo era que aprendiesen a distinguir y a saber colocar la diéresis en la letra u cuando va detrás de g o q. Para ello inicié la clase contándoles un cuento donde aparecían numerosas palabras con este sonido:


A continuación y tras una breve explicación, todos juntos y por grupos realizamos algunas divertidas actividades a las que dedicaron muchas ganas y dedicación.


Además, tomé a la mascota de su clase como protagonista de una breve historieta que tenían que ayudar a solucionar.




En definitiva, aunque no estoy en absoluto de acuerdo con los modelos de clase tradicional, al menos durante esta clase observé que los alumnos captaron lo que les intentaba explicar y además se divertían mientras lo hacían.

viernes, 10 de mayo de 2013

Nuevos retos para la escuela.

Para la segunda tanda de trabajos que el profesor de la asignatura Organización y dirección de centros ha propuesto, el tema elegido por mi grupo para ser trabajado y presentado al resto de la clase ha sido 'Un ejemplo de interculturalidad'.
Como fruto de la inmigración, España se ha convertido, desde 1990 aproximadamente hasta  la actualidad, en un lugar de encuentro de culturas, de personas extranjeras que han venido buscando un futuro mejor para sus familias, para sus hijos. Su diversidad étnica, cultural y religiosa plantea nuevos retos de integración y convivencia en nuestra sociedad y en nuestra escuela.  Sobre todo es esta última a la que se le plantea la mayor misión: establecer los puentes necesarios para acercar a los alumnos al conocimiento de esta nueva realidad. 
No podemos olvidar que el contacto con otras culturas no debe suponer en ningún caso la aceptación pasiva de la mayoritaria sobre la minoritaria, sino de un enriquecimiento mutuo entre ambas.
En el proceso de elaboración, además de haber descubierto nuevas páginas web muy interesantes para quien esté interesado en este tema*, he descubierto un libro de Jose Real Navarro titulado 'Educar en la Interculturalidad' que me gustaría recomendar. Consta de un sinfín de actividades para niños y pre-adolescentes de entre 7 y 13 años cuyo fin es conocer y aprender a valorar todos los aspectos positivos de convivir con personas de otros países y, en especial, compartiendo el aula. 





·         www.juntadeandalucia.es

miércoles, 8 de mayo de 2013

Los primeros de la fila.

Casi imposible me resulta concebir la idea de un blog cuyo eje central gira en torno a la educación, sin hacer mención a uno de los mejores sistemas educativos del mundo y el primero de Europa. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.
 Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios (en España uno de cada tres jóvenes dejan sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria). ¿Cuál es la fórmula mágica? Tal vez que hasta 5º no hay calificaciones numéricas ya que no se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones, que la educación es gratuita desde preescolar hasta la universidad incluyendo las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar de manera que a nadie le es privado este derecho en ningún momento de su desarrollo, las estructuras familia, escuela y recursos socioculturales encajan a la perfección... Aquí os dejo un video del famoso programa 'Salvados' de Jordi Évole que, aunque fue emitido ya hace más de 3 meses, me fascinó y por ello me gustaría compartirlo con vosotros.

martes, 7 de mayo de 2013

Lettre à un jeune professeur.

Mi elección de lectura para la asignatura de ODC (Organización y dirección de centros) fue el libro de famoso pedagogo y profesor de universidad Philippe Meirieu titulado 'Carta a un joven profesor'.

 El autor de este libro describe, muy bien en mi opinión, el panorama actual de la educación haciendo una crítica a las condiciones sociales, políticas y burocráticas que rodean a la escuela y que, lejos de ayudar a un docente en su labor, la convierten en más complicada y disipan y alejan su atención de aquellas que deberían ser sus verdaderas preocupaciones.
Si bien es cierto que muchos de los aspectos que trata Meirieu son difíciles de comprender para una persona que todavía no ha vivido la experiencia de ser maestro, considero que la lectura de este libro es sencilla y provechosa tanto para un estudiante de magisterio como para todos aquellos profesionales que ya forman parte del campo de la docencia, pues ayuda a superar unas frustraciones que, me atrevería a decir, afectan o han afectado en mayor o menor medida a todos los profesores a lo largo de su carrera profesional. Puede hacerles ver que no han de sentirse poco válidos para esta labor ante una adversidad, ni olvidar aquello por lo que la eligieron. Además, por lo que a los futuros docentes respecta, quienes en la mayoría de las ocasiones nos adentramos en la profesión teniéndola como un sueño totalmente idealizado, (o incluso como el autor lo describe, inspirados por algún docente de nuestro pasado) nos ayuda a comprender que, sin embargo al llegar a la práctica, esta meta o este ideal no necesariamente se cumplirá, pero que, a pesar de ello, no nos hemos equivocado de profesión y merece la pena adentrarnos en este mundo que también está repleto de satisfacciones.

 Tal y como cita el autor en la contraportada de la obra, su intención es la de “situarse en las cuestiones de la educación donde hoy en día la tensión es más palpable”, por lo que, desde mi humilde opinión, deja un poco en el olvido la figura y papel de los padres, quienes constituyen el principal pilar y referencia para los niños (incluso más que la escuela), siendo en el propio hogar donde se han de implantar o al menos reforzar valores como la disciplina, la motivación por aprender…
La familia tiene mucho que ver en el desarrollo del niño, así pues, países como Finlandia donde los padres participan de una manera más activa en la educación de sus hijos, se encuentran en la élite europea en cuanto resultados académicos.
 En cualquier caso, lo que es indiscutible es que la lectura de esta obra no deja indiferente a cualquiera que sienta cierta preocupación por el futuro de la enseñanza, ya que aunque puedan parecer temas trillados, lo cierto es que nos hace formularnos preguntas como: ¿Por qué no se produce un acercamiento por parte de la administración, el Ministerio de Educación y el personal docente para un mejor aprendizaje? ¿Qué valores deben priorizarse en el acto pedagógico? ¿Somos conscientes de cuál debe ser la función de un maestro? Esta última es, sin duda alguna, la cuestión que muchos estudiantes de magisterio, y yo personalmente, nos planteamos.

Todos queremos llegar a convertirnos en un profesor perfecto, ideal. Pero ¿cómo alcanzar ese modelo idílico si ni siquiera nuestra sociedad es capaz de ponerse de acuerdo en elegirlo? ¿Quién es mejor profesor? ¿Es aquel que mantiene a la clase callada durante toda una sesión y consigue que sus alumnos salgan empapados de conocimientos sobre ciencias, lenguas, etc.? ¿O lo es en cambio aquel que ve conveniente detener la clase para pedir a un niño que dé los buenos días cuando entra por la puerta, aquel que enseñar a sus alumnos la importancia de reciclar y cómo hacerlo o simplemente explica un poco de la cultura y costumbres de esa nueva alumna árabe que acaba de entrar en clase…?

 

lunes, 6 de mayo de 2013

Algo para recordar...

Esta semana se cumplen dos meses del que fue mi primer contacto con la realidad escolar desde una perspectiva totalmente nueva.
Del 25 de febrero al 8 de marzo tuve la oportunidad de ser la 'nueva profe de prácticas' de un magnífico grupo de alumnos de segundo de primaria. Sin duda todo un reto y una gran experiencia que, aunque breve, puedo asegurar que me resultó de gran utilidad para mi formación tanto profesional como personal.

Siempre he considerado la educación como el pilar fundamental de una sociedad desarrollada, y gracias a esta experiencia comprendí que una de las claves fundamentales para garantizar su éxito reside en la figura del maestro. La gran influencia que la actitud de este ejerce sobre sus alumnos así como la manera de llevar a cabo su labor (motivación, capacidad de transmitir lo que pretende a sus alumnos, etc.) juegan un papel de indiscutible importancia en el desarrollo intelectual e integral del niño y del adulto en que se convertirá el día de mañana.
En cuanto a lo personal, este tiempo con los niños me sorprendió a mí misma por la rapidez con la que logré conectar con ellos, la amabilidad y entusiasmo con que me acogieron y nos encariñamos y, en especial, por la facilidad que tenían para hacer que, mientras estaba con ellos, me olvidase de cualquier asunto, ajeno al aula, que pudiera estar preocupándome en esos momentos. Todo ello me hizo comprender la dificultad que conlleva la labor de un maestro al mismo tiempo que me hizo admirar incluso más la profesión que he escogido desempeñar en un futuro.

 Además se me concedió la oportunidad de impartir una clase de la que espero poder hablaros en entradas posteriores...